domingo, 23 de octubre de 2011

Simoncelli, Jobs y otros 24.000, hoy.


Ésta va a ser una entrada al blog algo dura, y rara. Espero que nadie se ofenda.

Hoy ha muerto el piloto italiano Simoncelli. El cinco de octubre murió Steve Jobs. Entre el fallecimiento de uno y otro, en estos 18 días –y según datos de la ONU-, han muerto 432.000 personas de hambre.

Facebook y Twitter son un buen medidor de por dónde van hoy en día las cosas. Primero las agencias profesionales y los medios de comunicación dan la noticia que sea, luego los auto-gurús de las redes sociales las rebotan como dándoles carta de autenticidad, y, si la noticia es negativa, en unos minutos se ha creado ya algo parecido a una neblina de sensiblería compartida, una especie de rezo comunitario postmoderno. Hoy al mediodía, el Telediario de La 1 ha dedicado sus 12 primeros minutos al accidente de Simoncelli, a modo de aperitivo.

También ocurre algo parecido con el otro polo del espectáculo, el de las buenas noticias. ¿Os acordáis cuando España ganó el Mundial de Fútbol? Los jugadores haciendo el minga con las radios de los pilotos de Iberia, el paseo de los héroes en autobús descubierto por Madrid… Toda España contenta, como si todos hubiésemos ganado algo.

¿Por qué hoy en día nos alegramos y nos entristecemos a la vez? Es como si nos lo mandaran. Llega la Navidad en El Corte Inglés: alegría. Muere un famoso: tristeza y frases bonitas. Mueren 24.000 personas de hambre al día: no es noticia. No ocupa en los medios de comunicación los minutos al día que la gente de Occidente dedica a informarse, a crear conciencia y opinión. Es como si hubiese un muro informativo, y sólo a veces una noticia aislada de hambre consiguiese romper nuestra barrera de protección.

Recuerdo algunas imágenes que se dan de vez en cuando: llega ayuda humanitaria a alguna región de África: sacos como de pienso con las iniciales “USA”, y la bandera norteamericana. Engrudo que se mojará con agua –si la hay- y se servirá en cuencos de plástico sucio o metal viejo y se comerá con las manos. A unos miles de kilómetros y sólo unas horas de avión –no en otro planeta, ni en otra dimensión- jugamos con nuestras iPods y vemos las motos. Otros –entre lo que me incluyo-, más esnobs, escuchamos música clásica y leemos literatura forrando de cultura muerta nuestro pequeño y supuestamente bello mundo perfecto de mierda.

Lamento la muerte de Simoncelli y de Jobs. El uno decidió ir en una moto a más de 200 kilómetros por hora, el otro –parece ser- tratarse su cáncer a base de raíces y vegetales. Pero me gustaría pensar que voy aprendiendo a no lamentar esas muertes más que las de otras 24.000 personas, hoy. De hambre.

sábado, 1 de octubre de 2011

La Jenny, historia de una celebrity ( I )

Hola, me presento, soy el narrador. Como la Jenny no tiene tiempo de contar su historia ni apenas sabe escribir, me ha pedido por favor que se lo vaya haciendo yo –lo de contar su historia-. Ésta va a ser la crónica de un éxito, tres meses en los que la Jenny ha pasado de ser nadie a conseguir grandes objetivos, aunque no todos, claro. Me dice que os cuente que lo de operarse la cara y las tetas lo deja para el 2.012, con su triunfo ya completamente asegurado. Allá vamos.


2011.10.01

Son las 9 de la mañana, y la Jenny está despierta. No sólo está despierta, sino que se ha duchado y todo. Llevaba unos días con el runrún de cambiar de vida, y se ha puesto a ello. Tiene 19 años y lleva dos trabajando de cajera en el Dia. Está muy flaca porque casi no come, y apenas tiene tetas. Está bastante harta de todo en general. Hoy sábado no trabaja, pero está muy ocupada haciendo cosas, y cambiando de vida.

Lo primero: se ha conectado a Internet. En Google ha tecleado: “como conseguir objetivos”. Sin tildes, porque ella pasa. Le ha salido una página que cree que va a poder entender, y la ha guardado en los Marcadores del Mozilla. La Jenny controla lo de Internet. Comienza a leer:

1. “Imagen clara del resultado”. Que si hay que visualizar, tener datos precisos, y todo eso. Ella lo tiene claro. Cierra los ojos, y comenta para sí misma su sueño: “Año 2.012. Estoy en Telecinco. Sálvame Deluxe. Enfrente el Jorge Javier. A mi derecha la Esteban. A mi izquierda otra cualquiera, la Karmele mismo. Se meten conmigo. Hablan bien y usan buenas palabras, pero me vienen a llamar puta. Yo callo mientras hablan y no les contesto como una cualquiera. Me voy cabreando y se me nota. Cuando callan, yo hablo. Me las como. A las tres”.

2. “Presiones positivas”. Qué coño es eso, se pregunta la Jenny. Vale, ya lo va pillando. Que uno se presione a sí mismo. Las presiones no son siempre negativas. “O sea –piensa la Jenny-, es como decir a todo el mundo que lo vas a hacer. Bien. El lunes voy al puto jefe y le digo que se meta el Dia por donde le quepa, que yo lo dejo porque voy a ser colaboradora en Telecinco”.

3. “El plazo de nuestra meta”. “Vale, pues entre los puentes y las navidades, vamos mal de tiempo. Vamos a poner uno de abril de 2.012. En seis meses la Jenny es la námber guán”. (Las tildes son mías, la escritura es tal como ve ella las palabras al decirlas).

4. “Anota tus objetivos”. Utiliza un “Cuaderno de Sueños”, dice la web. “Qué mariconada de nombre -piensa la Jenny-. Mejor, lo voy a llamar El Cuaderno de La Jenny”. Siguiendo con la web: “Complementa el cuaderno con imágenes de las cosas que deseas o de las personas que hayan cultivado los talentos y habilidades que tú esperas desarrollar”. La Jenny deja de leer un momento y mira al frente: “Joder, pues a pillar fotos de la Esteban, la Mosquera, la Aída Nizar… –a partir de ahora, cada vez que haya una tilde o una no-falta de ortografía recuérdese que es una licencia que me tomo como narrador, incluso cuando estoy dentro de la Jenny. Dentro de su pensamiento, se entiende-. Y alguna foto también de alguna ex del Kiko, claro. No, ya te digo, aún me va a tocar currármelo, después de todo”.

5. “Disfruta del proceso”. “Qué guay –se alegra la Jenny-. Que disfrute que el universo ya se ocupará de todo lo demás. Pues de puta madre. ¡Viva la Jenny y que se preparen esas momias, que llega la Jenny!

6. “Y por último, algo muy importante, el ingrediente secreto: la pasión. Un ardiente sentido de la pasión es lo que mejor puede propulsar tus sueños”. “Pues claro –reconoce la Jenny-. Eso ya lo sé yo, la pasión. Éstos no me han visto con mi Róber, la pasión que pongo. Qué les diga el Róber cómo lo pongo”.

La Jenny se va cansando de leer. Luego viene algo de unas frases de Gandhi, y que si la familia es importante, tener hijos, y agradecer todas las cosas que se tienen. “De eso ya hablaremos el año que viene, después de cobrar pasta. Quién se creen que son éstos de Internet para meterse en la vida de nadie”.

Acabado lo primero que quería hacer hoy, la Jenny pasa a poner en práctica algo de lo que acaba de leer. Va a llamar a su mejor amiga y al Róber para comunicarles su decisión. Comienza por el chaval.
- Hola –dice ella.
- Hola –responde el Róber.
- Qué.
- Nada. Aquí, en la cama.
- Ya. Yo me he levantado hace rato –dice la Jenny, que no sabe muy bien cómo empezar-. Oye, mira, que lo dejamos.
- ¿Qué? –responde el chico-. ¿Que nos hemos dejado algo? ¿Dónde?
- Qué no, mongol. Que dejamos lo nuestro. Que a partir de ahora voy a estar muy ocupada, tengo que estar concentrada, y eso. Que lo dejamos.
- ¿Que no vamos a follar más? -pregunta el Róber.
- A ver, tú eres tonto. Follar sí, me refiero a lo otro -aclara la Jenny.
Hay un silencio al otro lado de la línea. La Jenny sabe que el Róber está asimilando.
- ¿Lo otro? ¿Qué otro? –responde el chaval.
- Joder qué tío. Pues eso: salir, beber en el parque, estar con los demás. Lo otro.
- Ah, vale.
Silencio.
- ¿Y ya está? –pregunta la Jenny.
- Creo que sí. Has dicho que vamos a seguir follando, ¿no?
- Eres un cabrón insensato…
- Insensible –corta el Róber-. Creo que has querido decir insensible.
- Ya está el listo, el que tiene la ESO. ¿No me vas a preguntar qué voy a hacer?
- Jo, es que estoy cansado. Ya me lo dirás esta noche, cuando quedemos a follar…

La Jenny cuelga. Hombres, piensa. Pero qué bien lo hace lo cabrón, recuerda mientras sonríe. Ahora toca llamar a la Monse.
- Hola -comienza la Jenny.
- Hola guarra -responde la Monse.
- Oye, que voy a dejar el Dia.
- ¡Hala! Qué guarra.
- Tú, ya te vale.
- Pero si es verdad, si eres una guarra. ¿Y qué vas a hacer?
- Pues nada, me voy a Telecinco.
- ¡Lo ves! Ya te decía yo que eras una guarra…
- Que te calles ya, gorda de los cojones, que tú no follas ni pillando al Kiko Rivera borracho -silencio al otro lado de la línea. "Igual me he pasado", piensa la Jenny.
- Bueno, pues iré contigo, ¿no? –pregunta la Montse.
La Jenny flipa. El Róber sólo quiere follar y la Montse acompañarla a todas partes. Igual que siempre. ¿Para eso cambia una de vida?
- Joder tía, ya te vale –comenta la Jenny-. Además, todavía no sé ni cómo empezar.
- O sea, que es algo que se te ha ocurrido sin más –contesta la Montse. Es su mejor amiga, sí, pero a la Jenny le jode bastante que sea tan lista-. Pues tienes que ir a La Ruleta de la Suerte.
- A ver, boba. Esa mierda es de Antena 3 –hoy no está tan lista, la Monse.
- Ya. Pero tú vas allí, montas el pollo y enseguida verán que eres más de Telecinco.
No estaba mal pensado. Alguna vez había visto el programa, estaba en la frontera, se merecía pasar a Telecinco.
- Ya, pero es que… las preguntas… -comenta la Jenny.
Al otro lado del teléfono, la Monse se parte de risa. Casi se está ahogando. Consigue parar, y decir:
- No hombre, cómo vas a ir a concursar, si no sabes nada. Y tampoco tienes un par de tetas para cuando hay que agacharse y girar la ruleta, como las otras. Digo que vas de público. Te pones a cantar, a gritar: “¡Todo el mundo tocando palmas…!" y todas esas mierdas que dicen. Tendrás que ponerte relleno en el sujetador, y vestirte bien guarra. O sea, que tienes que ir como siempre.
- Cállate, puta gorda. El caso es que voy allí, y luego, ¿qué hago?
- Ya planearemos algo. Pásate por aquí a la noche, y lo pensamos bien…
- No puedo. He quedado con el Róber.
- Claro, pa follar como una guarra. Pues mañana. Algo pensaremos.

La Jenny cuelga el teléfono. No para de darle vueltas al plan de su amiga. Habría que pulir algún cabo suelto, pero puede funcionar. Antes en la web ha leído que si uno enfoca en el Objetivo, el Universo le echa una Mano y le va indicando el Camino. Sí, la Jenny ha comenzado su camino. ¿A dónde le habría de llevar éste? ¿Qué sorpresas, alegrías o desengaños le depararía el futuro? Perdonen estas preguntas tan sobadas, pero es para recordarles que esto… 

Continuará.