viernes, 6 de abril de 2012

Realpolitik II


La amnistía fiscal está bien, dice el PP. La del 2012. Pero cuando el PSOE la propuso hace un tiempo, entonces estaba mal. Ahora, la amnistía fiscal está mal, dice el PSOE. Pero las que hizo él, con anterioridad, o la que propuso, están bien.

Si la prima de riesgo sube ahora, es por la amenaza de recesión en Europa, dice el PP. Cuando subía antes, era por las políticas de Zapatero. Ahora, para los socialistas, la prima esa sube por el gobierno Rajoy y sus presupuestos; antes subía por la coyuntura internacional.

Y así, una tras otra. Escribo a trazos gordos, lo sé, ni por asomo tengo las ganas de pasar un minuto buscando hemerotecas, citas, declaraciones… Estoy de vacaciones. Paso. No es mi negocio, ni mi guerra.

Paso de formar parte de un juguete roto, muerto y que ya huele mal: el de la política, pese a su gran importancia. De todos modos, no dejo de intentar una aproximación, un análisis.

A ver, me pongo en su lugar, voy a fabular un poco.

Una persona empieza joven en este asunto, supongo. Quiero pensar que con grandes ilusiones. Enseguida comprenderá que lo que hay que hacer primero es controlar el aparato del partido, formar parte –dentro de las corrientes que suben y bajan como mareas- de los que van para arriba.

Consigues un puestito. Interno, todavía. Desarrollas tu instinto político, que consiste en: si tu partido está en la oposición, criticar al gobierno. Si estás en el gobierno, defenderte de los ataques de la oposición. Has de aprender a hablar bien, para poder decir “Sí” donde hace poco dijiste “No”, y viceversa. Y eso, a ser posible, atacando a la vez la ambigüedad y poca definición de tu rival.

Es la guerra. Es, simplemente, la guerra. Lo primero: llegar al poder. Lo segundo: conservar el poder.

El caso es que la materia prima con que trabaja un político son las palabras. Las palabras se suelen articular en torno a contenidos. Pero los contenidos no importan tanto en política, están supeditados a la guerra. Porque, en el fondo, las verdades absolutas tampoco existen en política. Creo que, al final, la gran falta de respeto de los políticos hacia los electores –aparte de la más obvia, claro: tratarlos como a simples electores- es intentar hacerles creerse cuentos que ni ellos mismos creen, que simplemente son chicles mascados que se pasan unos a otros, según estén en el gobierno o en la oposición.

Así, un ejemplo: la amnistía fiscal. Dice el gobierno que se quiere recaudar 2.500 millones vía “impuestos” (ese 10% de gravamen que se cobraría). Supongo que lo que interesa también es que los otros 22.500 millones –el otro 90%- aflore; es decir, empiece a moverse por España y a dar un poco de vidilla a la economía. ¿Eso es bueno? Sí. Lo de dar vidilla al cotarro, digo. (Todavía no he llegado al punto en el que crea que un gobierno tome una medida 100% negativa). Sin embargo, el mensaje que se está mandando, es: “vale, has estado unos años haciendo pasta sin declarar, en esos años en que éramos la leche. Venga, sácalo de debajo del colchón, ponlo a funcionar. Sólo me quedo el 10%, y te perdono”. ¿Cuántos de los que van a aceptar la medida, y de los que no, y de los que la aceptarán para parte de su dinero defraudado, van a empezar ya a volver a llenar una nueva caja de zapatos con billetes de 500, o a sacar el dinero a paraísos fiscales del exterior, sabiendo que más adelante lo podrán volver a lavar? Por otra parte, he leído hoy mismo que cada año se defraudan 85.500 millones de euros. ¿Se hará algo contra eso?

Otra cuestión en su campo de batalla: la lealtad. En los últimos días, desde el gobierno ya se oyen voces diciendo que hay que remar todos a una, también los gobiernos autonómicos –Andalucía, Cataluña- para salir de esta difícil situación. Y que no esperan apoyo de la oposición. Saben ya que la oposición no los va a apoyar. Pues claro que lo saben: porque ellos hicieron lo mismo; los ataques al gobierno anterior fueron furibundos. En definitiva, no se creen sus propias palabras porque están en el mismo juego, y saben que ellos, estando en el otro lado, harían exactamente lo mismo. Pero eso sí, pretenden que nosotros les creamos, que juguemos a su juego, que nos calentemos la cabeza con lo suyo.

Mientras, la Unión Europea y la democracia representativa se vienen abajo. Los ciudadanos pronto van a desconectar definitivamente de este modo de hacer política. Como en anteriores etapas históricas, se abrirán múltiples opciones: fanatismos, religiones e ideologías de todo tipo venderán sus pócimas cura-todo como el no va más, como la solución definitiva. La calle arderá, y se limitarán libertades. Bocazas que tengan más o menos gracia harán carrera.

¿De verdad no es posible imaginar otra democracia? Lo que tenemos ahora es mejor que lo que teníamos antes, es indudable, ahora estamos mejor que en la Edad Media. Pero, ¿tenemos que conformarnos con esto?, ¿esto es todo lo que puede dar de sí la democracia? Lo actual apenas es un modo de zanjar los totalitarismos del siglo XX, una manera de salir de todo aquello. El mapa de Europa no cicatrizó de las heridas de la Segunda Guerra Mundial hasta los años 90’ del pasado siglo; las actuales fórmulas de democracia no responden a las necesidades de este momento. Mientras, los enemigos de la democracia acechan, esperan su gran ocasión, van haciendo su trabajo. Los políticos siguen en lo de siempre: “y tú más”.



“Puede haber una forma enferma de democracia, no es la primera vez que ocurre en la historia”. (Antonio Tabucchi).

“Hay que reflexionar sobre qué es la democracia, sobre si se puede mejorar”. (Antonio Tabucchi).

“El tema principal tanto en política como en cultura no es ya la batalla entre la derecha y la izquierda, sino entre la Ilustración y el oscurantismo”. (Philipp Blom).



1 comentario:

Anónimo dijo...

Axioma: me pone cachondo hacer de abogado del diablo.
Traducción: te vas a cagar.

Primer punto: Demuéstrame que el PSOE propusiera una amnistía fiscal. Ahora mismos estás pensando en buscar ESE artículo de El Mundo donde Cospedal arremete contra una iniciativa del PSOE... cuya exclusiva dio El Mundo. Si rebuscas, encontrarás el desmentido de Elena Salgado. Vamos, que una exclusiva de El Mundo y una propuesta del PSOE NO son lo mismo.

Segundo punto: SÍ es tu guerra. Es la de todos. El jueguete roto es NUESTRO juguete. Y se rompe porque dejamos que jueguen con él cualquier niñato del parque. Hagámonos todos responsables de una vez.

Tercer punto: Al César lo que es del César. Muy buena fábula.

Cuarto punto: La Amnistía fiscal no es perenne. Se supone que sólo se aplicará este año. No deja de ser menos inmoral, pero la verdad es la verdad. La pregunta sería: ¿a cuántos les va a interesar pagar un 10% en vez de un 0% siguiendo en la sombra? Y eso es cierto, las cifras de millones sumergidos que da el Gobierno es como un tercio de lo que se estima. Traducción: si recaudamos más, somos los putos amos.

Quinto punto: Me gustan tus conclusiones, pero me parecen incoherentes con tu planteamiento inicial. No querías jugar al juego, y al final es lo que has hecho.

Conclusión: No te he parecido tan duro, no te "has cagado". Normal, he jugado contigo, he hecho política ;P. Te ha faltado rigor, pero buen artículo.