Hola, me presento, soy el
narrador. Como la Jenny no tiene tiempo de contar su historia ni apenas sabe
escribir, me ha pedido por favor que se lo vaya haciendo yo –lo de contar su
historia-. Ésta va a ser la crónica de un éxito, tres meses en los que la Jenny
ha pasado de ser nadie a conseguir grandes objetivos, aunque no todos, claro. Me
dice que os cuente que lo de operarse la cara y las tetas lo deja para el
2.012, con su triunfo ya completamente asegurado. Allá vamos.
2011.10.01
Son las 9 de la mañana, y la
Jenny está despierta. No sólo está despierta, sino que se ha duchado y todo.
Llevaba unos días con el runrún de cambiar de vida, y se ha puesto a ello.
Tiene 19 años y lleva dos trabajando de cajera en el Dia. Está muy flaca porque
casi no come, y apenas tiene tetas. Está bastante harta de todo en general.
Hoy sábado no trabaja, pero está muy ocupada haciendo cosas, y cambiando de
vida.
Lo primero: se ha conectado a
Internet. En Google ha tecleado: “como conseguir objetivos”. Sin tildes, porque
ella pasa. Le ha salido una página que cree que va a poder entender, y la ha
guardado en los Marcadores del Mozilla. La Jenny controla lo de Internet.
Comienza a leer:
1. “Imagen clara del resultado”.
Que si hay que visualizar, tener datos precisos, y todo eso. Ella lo tiene
claro. Cierra los ojos, y comenta para sí misma su sueño: “Año 2.012. Estoy en
Telecinco. Sálvame Deluxe. Enfrente el Jorge Javier. A mi derecha la Esteban. A
mi izquierda otra cualquiera, la Karmele mismo. Se meten conmigo. Hablan bien y
usan buenas palabras, pero me vienen a llamar puta. Yo callo mientras hablan y
no les contesto como una cualquiera. Me voy cabreando y se me nota. Cuando
callan, yo hablo. Me las como. A las tres”.
2. “Presiones positivas”. Qué
coño es eso, se pregunta la Jenny. Vale, ya lo va pillando. Que uno se presione
a sí mismo. Las presiones no son siempre negativas. “O sea –piensa la Jenny-,
es como decir a todo el mundo que lo vas a hacer. Bien. El lunes voy al puto
jefe y le digo que se meta el Dia por donde le quepa, que yo lo dejo porque voy
a ser colaboradora en Telecinco”.
3. “El plazo de nuestra meta”.
“Vale, pues entre los puentes y las navidades, vamos mal de tiempo. Vamos a
poner uno de abril de 2.012. En seis meses la Jenny es la námber guán”. (Las
tildes son mías, la escritura es tal como ve ella las palabras al decirlas).
4. “Anota tus objetivos”.
Utiliza un “Cuaderno de Sueños”, dice la web. “Qué mariconada de nombre -piensa
la Jenny-. Mejor, lo voy a llamar El Cuaderno de La Jenny”. Siguiendo con la
web: “Complementa el cuaderno con imágenes de las cosas que deseas o de las
personas que hayan cultivado los talentos y habilidades que tú esperas
desarrollar”. La Jenny deja de leer un momento y mira al frente: “Joder, pues a
pillar fotos de la Esteban, la Mosquera, la Aída Nizar… –a partir de ahora,
cada vez que haya una tilde o una no-falta de ortografía recuérdese que es una
licencia que me tomo como narrador, incluso cuando estoy dentro de la Jenny.
Dentro de su pensamiento, se entiende-. Y alguna foto también de alguna ex del
Kiko, claro. No, ya te digo, aún me va a tocar currármelo, después de todo”.
5. “Disfruta del proceso”. “Qué
guay –se alegra la Jenny-. Que disfrute que el universo ya se ocupará de todo
lo demás. Pues de puta madre. ¡Viva la Jenny y que se preparen esas momias, que
llega la Jenny!
6. “Y por último, algo muy
importante, el ingrediente secreto: la pasión. Un ardiente sentido de la pasión
es lo que mejor puede propulsar tus sueños”. “Pues claro –reconoce la Jenny-. Eso
ya lo sé yo, la pasión. Éstos no me han visto con mi Róber, la pasión que
pongo. Qué les diga el Róber cómo lo pongo”.
La Jenny se va cansando de
leer. Luego viene algo de unas frases de Gandhi, y que si la familia es
importante, tener hijos, y agradecer todas las cosas que se tienen. “De eso ya
hablaremos el año que viene, después de cobrar pasta. Quién se creen que son
éstos de Internet para meterse en la vida de nadie”.
Acabado lo primero que quería
hacer hoy, la Jenny pasa a poner en práctica algo de lo que acaba de leer. Va a
llamar a su mejor amiga y al Róber para comunicarles su decisión. Comienza por
el chaval.
- Hola –dice ella.
- Hola –responde el Róber.
- Qué.
- Nada. Aquí, en la cama.
- Ya. Yo me he levantado hace
rato –dice la Jenny, que no sabe muy bien cómo empezar-. Oye, mira, que lo
dejamos.
- ¿Qué? –responde el chico-.
¿Que nos hemos dejado algo? ¿Dónde?
- Qué no, mongol. Que dejamos
lo nuestro. Que a partir de ahora voy a estar muy ocupada, tengo que estar
concentrada, y eso. Que lo dejamos.
- ¿Que no vamos a follar más? -pregunta el Róber.
- A ver, tú eres tonto. Follar
sí, me refiero a lo otro -aclara la Jenny.
Hay un silencio al otro lado de
la línea. La Jenny sabe que el Róber está asimilando.
- ¿Lo otro? ¿Qué otro?
–responde el chaval.
- Joder qué tío. Pues eso:
salir, beber en el parque, estar con los demás. Lo otro.
- Ah, vale.
Silencio.
- ¿Y ya está? –pregunta la
Jenny.
- Creo que sí. Has dicho que
vamos a seguir follando, ¿no?
- Eres un cabrón insensato…
- Insensible –corta el Róber-. Creo
que has querido decir insensible.
- Ya está el listo, el que
tiene la ESO. ¿No me vas a preguntar qué voy a hacer?
- Jo, es que estoy cansado. Ya
me lo dirás esta noche, cuando quedemos a follar…
La Jenny cuelga. Hombres,
piensa. Pero qué bien lo hace lo cabrón, recuerda mientras sonríe. Ahora toca
llamar a la Monse.
- Hola -comienza la Jenny.
- Hola guarra -responde la
Monse.
- Oye, que voy a dejar el Dia.
- ¡Hala! Qué guarra.
- Tú, ya te vale.
- Pero si es verdad, si eres
una guarra. ¿Y qué vas a hacer?
- Pues nada, me voy a
Telecinco.
- ¡Lo ves! Ya te decía yo que
eras una guarra…
- Que te calles ya, gorda de
los cojones, que tú no follas ni pillando al Kiko Rivera borracho -silencio al otro lado de la línea. "Igual me
he pasado", piensa la Jenny.
- Bueno, pues iré contigo, ¿no?
–pregunta la Montse.
La Jenny flipa. El Róber sólo
quiere follar y la Montse acompañarla a todas partes. Igual que siempre. ¿Para
eso cambia una de vida?
- Joder tía, ya te vale
–comenta la Jenny-. Además, todavía no sé ni cómo empezar.
- O sea, que es algo que se te
ha ocurrido sin más –contesta la Montse. Es su mejor amiga, sí, pero a la Jenny le jode
bastante que sea tan lista-. Pues tienes que ir a La Ruleta de la Suerte.
- A ver, boba. Esa mierda es de
Antena 3 –hoy no está tan lista, la Monse.
- Ya. Pero tú vas allí, montas
el pollo y enseguida verán que eres más de Telecinco.
No estaba mal pensado. Alguna
vez había visto el programa, estaba en la frontera, se merecía pasar a
Telecinco.
- Ya, pero es que… las
preguntas… -comenta la Jenny.
Al otro lado del teléfono, la
Monse se parte de risa. Casi se está ahogando. Consigue parar, y decir:
- No hombre, cómo vas a ir a
concursar, si no sabes nada. Y tampoco tienes un par de tetas para cuando hay que agacharse y girar la ruleta, como las otras. Digo que vas de público. Te pones a cantar, a
gritar: “¡Todo el mundo tocando palmas…!" y todas esas mierdas que dicen.
Tendrás que ponerte relleno en el sujetador, y vestirte bien guarra. O sea, que
tienes que ir como siempre.
- Cállate, puta gorda. El caso
es que voy allí, y luego, ¿qué hago?
- Ya planearemos algo. Pásate
por aquí a la noche, y lo pensamos bien…
- No puedo. He quedado con el Róber.
- Claro, pa follar como una
guarra. Pues mañana. Algo pensaremos.
La Jenny cuelga el teléfono. No
para de darle vueltas al plan de su amiga. Habría que pulir algún cabo suelto, pero
puede funcionar. Antes en la web ha leído que si uno enfoca en el Objetivo,
el Universo le echa una Mano y le va indicando el Camino. Sí, la Jenny ha
comenzado su camino. ¿A dónde le habría de llevar éste? ¿Qué sorpresas,
alegrías o desengaños le depararía el futuro? Perdonen estas preguntas tan sobadas, pero es para recordarles que esto…
Continuará.
Continuará.
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