El otro día, mi biblioteca llegó
a los 1.000 ejemplares. Soy un friki de muchas cosas, y entre ellas se
encuentran los libros. Cada vez que compro uno, lo numero e introduzco sus
datos principales en una base de datos. Y si el libro es de literatura, uso
otra base complementaria, con más información todavía, en la que especifico por
ejemplo si el libro es una novela, o es un conjunto de relatos o cuentos. En
ese caso, los detallo uno a uno: su nombre, página del libro en la que se
encuentra… La última columna de cada uno de los libros que
reseño es una con mis comentarios, tras haber leído la obra en cuestión. El leer cronológicamente esa columna es un modo de recordar con cierto detalle las
distintas pedradas mentales que he ido sufriendo, y que son básicamente
circulares y no van a ninguna parte decente. En total: 1.003 libros (437 de
literatura), en los que hay -entre novelas, cuentos, relatos, artículos,
memorias…- 2.306 obras literarias.
Y también el otro día, pensando
acerca de la biblioteca, me pregunté por el autor hacia el que puedo sentir más
cariño, ese del que siento más cercano. Y no tengo ninguna duda. Algunos
autores me habrán hecho reír, otros pensar; algunos han sido simplemente un
rato fantástico, que ya es mucho. Otros te invitan a su propio mundo y no
puedes más que entrar sin hacer ruido y dejarte llevar por hechos y personajes
más reales que muchos de ahí fuera. Sin embargo, ninguno ha sido como Hermann
Hesse.
Recuerdo haber visto siempre en
casa dos libracos gordos y feos –hoy numerados como el 231 y 232 de la
biblioteca- con sus cuentos y novelas cortas de juventud. También estaba por
ahí Shiddartha, hoy desaparecido por préstamo indebido a un alumno –todos los
préstamos de libros son un error, independientemente del beneficiario-. Luego
llegó El lobo estepario, en edición de Círculo de Lectores, serie Biblioteca de
Plata, prologado por Mario Vargas Llosa. Éste lo he leído tres veces, y creo
que hasta la tercera lectura –hace apenas dos años- no me había enterado del
todo de que el autor critica –o reprende, al menos- a los lobos esteparios, en
vez de halagarlos.
Nietzsche, Apolo contra
Dionisio, como en segundo de Bachiller. Citando del libro: “Se me antoja que
eres prudente de un modo estúpido, justamente como un profesor”. “Yo estaba
lleno de anhelos ardientes, lleno de angustia sofocante, y me agarré
fuertemente y con fiereza a María, recorrí una vez más, ávido y ebrio, todos
los senderos y malezas de su jardín, me cebé una vez más en la dulce fruta del árbol
del paraíso”.
Demian tal vez sea su libro más
autobiográfico –todos lo son-. El recorrido vital de un chico que va creciendo
y tiene que hacer preguntas, y responderlas. “Cada uno tiene que descubrir por
sí mismo lo que le está prohibido”. “Otros sienten en sí su propia ley”. Y de
nuevo Dionisio contra Apolo: “Usted desea y al mismo tiempo se arrepiente de
ello con miedo. Hay que superar eso”.
Y para ir acabando por hoy, mi
preferido. El juego de los abalorios. Se publica en 1.943, cuando posiblemente
Hesse ya sabe que su nación, Alemania, va a ser derrotada de nuevo, como 25 años
antes. En la Primera Guerra Mundial le acusaron de anti-patriota por no
vociferar a favor de la guerra y apartarse de todo, en la Segunda sobrevivió en
Suiza. “Había llegado al final de mi carrera, había perdido la alegría
verdadera en mi trabajo y había llegado el momento de acabar con la molesta
situación. Una vez más había franqueado un peldaño, atravesado un espacio”.
Más cuentos, artículos
periodísticos… Una vida buscando, inadaptado y entregado al arte: "Todas las cosas poseen una faceta bella, aun las cosas feas o desprovistas de interés; sólo hace falta saber mirar". Apolo,
Dionisio; Dionisio, Apolo. “Si en los años juveniles he aspirado a la
sabiduría, ahora todo mi esfuerzo se encamina a ser un insustancial. Y no
siempre lo consigo, pero sí con bastante frecuencia, y me divierte mucho”.
4 comentarios:
Aquí otro incondicional de Hesse, aunque todavía no he leído "El juego de los abalorios". Pocas novelas me tocaron tanto en su momento como "Demian" o "Siddartha", por no hablar de algunos de sus deliciosos relatos. Un autor ya clásico y como tal, a redescubrir :)
Saludos.
Sí, así es, siempre se descubre o se redescubre algo con él. Es muy especial. Un saludo.
No he leído nada de Hesse. Me lo apunto.
Me ha entrado curiosidad por el de Demian.
Hola Ywon. Te gustará, creo. Si no es así, ya sabes la pedrada que tengo, qué le vamos a hacer. Saludos.
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