sábado, 8 de marzo de 2008

Compromisos

Sabía que el blog iba a tener un problemilla: la periodicidad. Me consolaré pensando que dos de los principales escritores españoles piensan igual: Eduardo Mendoza dejó su columna semanal en El País con el miedo todavía en el cuerpo por mandar cada aportación a tiempo y Almudena Grandes, al relevo, confiaba en sus dioses paganos para poder mantener las fechas de entrega.

Lo malo de los compromisos es que hay que cumplirlos. Y cuando pasa el tiempo y nos acostumbramos a no cumplir, es complicado cambiar. Bueno, supongo que el cambio es complicado siempre. La vida es una porquería porque cuando consigues estar bien y conforme y disfrutando es justo un segundo antes de darte cuenta de que hay que ir cambiando. Qué le vamos a hacer.

Ese momento de descanso después de conseguir algo es uno de los mejores que acabamos teniendo, así que supongo que no hay nada de malo en alargarlo, en disfrutarlo. Pero luego –o casi al instante- a muchos nos viene un vacío raro e incómodo. Admiro a las personas que no se complican la vida, que son capaces de mirar a los próximos años y verlos todos igual y no rasgarse las venas. Es un síntoma de verdadera inteligencia, de sentido común, de educación –que no es otra cosa que responder satisfactoriamente a lo que nos va pasando-.

Por otra parte, he calibrado otra opción –mediocre, vulgar, impropia-: escribir sólo cuando Dios me dé a entender. La he rechazado casi de inmediato: prefiero no cumplir que engañarme a mí mismo. Así que, querido público –donde quiera que esté-, temo comunicarles que iré escribiendo, siempre en fecha de sábado, y si todo va bien, uno tras otro.

Ahora son casi las seis de la tarde. Hoy también daré una vueltita. Corta. Seguro. Creo que cenaré con un amigo, y luego quedaremos con más gente, y después ya se verá. La noche que se sale por ahí es siempre una puerta abierta a lo que pueda pasar, si bien generalmente nunca pasa nada. Aunque no sé, hoy me da…

Por cierto. 119. Y bajando.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Qué Lucio! ¿fue corta la noche? ¿Pasó algo especial? Ya puedes contar todo.
Besitos,
Tu admiradora