sábado, 9 de febrero de 2008

Sanfermín again

De vuelta a los sanfermines...
Desde pequeño, siempre tuvieron el aura de lo prohibido, la magia de lo que no se debe tocar. ¿Quién podía resistirse?

Acababa el curso en junio y nos ponían a salvo del Mal en el pueblo, a tan sólo unos pocos kilómetros de Pamplona. Demasiado cerca. Éramos como los niños de Londres en 1940, yendo a la campiña por si bombardeaban los alemanes. Al estar al Sur de la ciudad, solían llegar al monte globos de helio que algún enano desaprensivo había perdido en Pamplona. Se quedaban enredados en las matas, y para cuando los rescatábamos solían estar ya medio desinflados. Pero de todos modos nos hablaban de otra vida que no tenía que ver con el pueblo, ni con la cosecha de trigo, ni con las tardes larguísimas y aburridas sentados a la sombra del frontón.

Algunas noches los mayores nos llevaban a ver los fuegos artificiales. Preparaban una ruta segura, con una vía de escape siempre abierta, y solíamos volver en torno a las doce de la noche, casi perdiendo los zapatos como Cenicienta. A pesar de ello, nos daba tiempo para ver la alegría sucia de la Fiesta. Nos reafirmábamos en nuestro deseo de crecer y ser mayores.

Por fin llegó ese año en que ya no era posible por más tiempo que no fuéramos a Sanfermín. Curiosamente, no recuerdo cuándo fue, aunque recuerdo muy bien el seis de julio en que tenía 18 años. Llevaba 7 días con el carnet de conducir y 6 trabajando. Repartía donuts, palmeras y porquerías riquísimas por Pamplona. Había quedado con mis hermanos y con mis primos, como siempre aparecieron amigos y amigas de ellos. Llegué tarde, ya me había tomado algún champán con algún cliente del trabajo, y no sé ni dónde aparqué, aunque luego recuerdo haber encontrado la camioneta, una vieja Seat Trans, y haber bajado a casa -a unos 3 kilómetros-, con mi cuñada al lado diciéndome que no me preocupara "por la conducción", que ella se encargaba de las marchas. Y así fue. Yo le decía: "ahora", pisaba el embrague y ella cambiaba de marcha desde mi derecha, sentada en el asiento del copiloto. Vamos, un equipo perfecto y con un puntito etílico.

Aquellos años bajábamos a comer a casa el día del Chupinazo. Mi madre preparaba mucha comida, porque era un sorpresa absoluta cuántos y quiénes apareceríamos a comer ese día. Recuerdo años de estar comiendo (totalmente borracho, pero entero, aguantando el tipo como los demás) junto a personas que no conocía de nada. Tampoco mis hermanos o mis primos les conocían, simplemente los habíamos ido recogiendo por ahí. Mi madre ponía cara de preocupada, recelaba de la salvación de nuestra alma y ya nos veía a todos en el infierno, pero en el fondo se lo pasaba bien, le hacíamos gracia. Los cuartos eran ocupados por los menos resistentes a la bebida, que dormían hasta que volvíamos a subir a Pamplona, por la tarde. Mi madre vigilaba con celo la ocupación y la rotación en las habitaciones, sabía quién entraba y salía del comedor y por qué. Supongo que no quería que hubiera sexo en su casa ese día. Y es normal.

La primera vez que besé a una chica fue un seis de julio. Le acompañé hasta la parada del autobús, incluso por un momento pensé acompañarla a casa -ella también lo pensó, ahora estoy seguro de eso-, pero mis prioridades cambiaron cuando eché la vista atrás y ví la calle San Gregorio y San Nicolás llena de gente. Era como un reto, -hoy lo sigue siendo-, ir de un sitio a otro, acudir al lugar al que has quedado con no sé quién e irte encontrando mientras tanto con gente conocida. El seis de julio es el día en el que los de Pamplona y sus alrededores nos disfrazamos. La ropa blanca, el pañuelo rojo, hace la misma función que un disfraz: todo está permitido, si eres habilidoso y tienes gracia.

Bueno, creo que por hoy ya basta, iré añadiendo más cosas, por supuesto, y seguro que cambio esto varias veces, pero de momento...

2 comentarios:

Duca Montoya dijo...

POR FAVOR QUE MONO SE SANFERMINES ME HA ENTRADOOOO!!!!

Enganchan tus relatos.. más!!

Y, ya me ha dicho Yvon, yo soy la morena, que quede claro!!

Besos gordos!!

Demian dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.